Ya es viernes y me da por filosofar. Wall Street se desploma como no lo había hecho desde 1987, Barron’s anuncia malos tiempos para Salesforce, y Sequoia capital cierra el grifo y anuncia que los buenos tiempos han terminado. Es decir, la Tormenta Perfecta.
Pero esto yo ya lo he vivido antes. Viví una debacle en la puntocom donde trabajaba en el 2000 y 2001. Nuestras stock options pasaron de valer 10 veces menos de lo que nos habían dado… a no valer nada.
Aquello fue como una bomba nuclear: lo barrió todo y luego sólo quedó el silencio. Para poder salir adelante tuvimos que buscar empleo en consultoras de medio pelo los menos afortunados y empresas tradicionales los más. De jugar al billar a la hora del café a tener que fichar por las mañanas. De ir a trabajar con vaqueros y zapatillas a llevar traje y corbata. De ser una puta rockstar, con el departamento de Recursos Humanos a nuestros pies a tener que aprender a comportarse en las entrevistas de trabajo. Fue duro.
Con el tiempo uno coge perspectiva, y si una cosa tengo clara de aquella época es que se tiraba el dinero de manera indecente. Con la explosión de la burbuja los departamentos de IT vivieron su particular ‘credit crunch’ y tuvieron que aprender a vivir con presupuestos de guerrilla.
Y aquí el mejor aliado era el Software Libre.
Antes era: ¿Para qué preocuparte por Linux si tienes pasta para gastar en Sun y su magnifico Solaris? ¿Para qué meterse en algo tan poco fiable como MySQL cuando puedes comprar Oracle? ¿Para qué jugársela con JBOSS y TOMCAT cuando tienes Weblogic e Iplanet? ¿Para qué?
Creo que el Software Libre es el fruto de las restricciones presupuestarias salvajes impuestas a los departamentos de IT tras la burbuja. ¿Y esto se parece a lo que pasa ahora? Pues yo creo que un poco.
Nos encontramos a las puertas de una recesión mayúscula. Hace unos meses pensaba que probablemente esto no afectase mucho a las startups y a los departamentos de IT. El crecimiento había sido sostenido en los últimos años y la sensación era de entorno saneado en el sector. Esta recesión va a forzar la paralización en primer lugar de los proyectos no estratégicos, pero sin duda va a afectar a proyectos estratégicos también. Significa que las empresas no van a contratar proyectos a terceros. Y sin proyectos… las consultoras mueren. Estas van a ser las primeras víctimas, junto con los freelance.
Las startups que intentan vivir con el modelo gratis total lo van a pasar mal, muy mal. Los business angels y los Capital Riesgo han cerrado el grifo y les van a exigir resultados. En muchos casos esto será imposible. Se verán abocadas a cambiar su modelo de negocio e intentar vender algo, o bien a claudicar y cerrar.
Sin embargo, las startups que intenten vivir de innovar y de ofrecer productos novedosos que reduzcan los costes dentro de sus clientes podrán sobrevivir si son capaces de facturar. Porque el grifo también se cerrará para ellas -aunque tal vez en menor medida-. Y es aquí donde sin duda el Cloud Computing tiene mucho que decir. En el blog de Hyperic explican cómo no solo permite tratar los recursos como commodities, sino que es un campo de juego para la innovacion. Y es aquí donde veo el paralelismo con el software libre: El Cloud permitirá desarrollar formas de trabajo y modelos de negocio que permitirán ser más productivo y ahorrar costes, ya que el entorno lo demanda como ocurrió a principios de la década.
Así que tengo sentimientos encontrados. Por un lado veo un panorama muy, muy negro para muchas empresas y startups, pero creo que hay esperanza para aquellos que han apostado por innovar alrededor del Cloud Computing. Me temo que muchas de las empresas con modelos de negocios extraños y sospechosos morirán (empezando por las redes sociales y muchos modelos de negocio en internet gratuitos), y quedarán aquellas que puedan dar valor de verdad y puedan demostrar un verdadero Retorno de la Inversión a sus clientes.